primavera: plátano-café
¿Pues no va y llega la primavera? Que no es por la primavera en sí misma (aunque supongo que si alguno de los presentes es sensible a alergias y demás, a lo mejor sí)... pero ¿tenían que cambiar la hora? Cuando uno ya tiene dominado eso de levantarse temprano (perdona que me ría), ahora resulta que hay que levantarse (espera, que todavía me río un poco más) una hora ANTES (¡MUAJAJAJA!) para estar de acuerdo con el reloj.
Es duro, muy duro...
Es duro, muy duro...
Así que es natural querer empezar el día con una buena taza de café. ¡Pero es primavera! Y eso significa que empieza a hacer calor y ya esa taza calentita que hemos disfrutado durante el invierno no es lo que estamos pensando.
Bien lo podíamos cambiar por un poco de café en vaso, bien fresquito, ¿no?
Bien lo podíamos cambiar por un poco de café en vaso, bien fresquito, ¿no?
le ponemos...
- 2 plátanos a trozos (que los puedes tener congelados o gestionarlos por la mañana cual mono madrugador)
- 1/2 vaso de leche de almendras fresquita
- 1/2 vaso de café enfriado (lo dejas hecho la víspera y olé ahí que ya está hecho, y no está humeante-que-te-quemas)
- 2 dátiles medjool (si no tienes medjool, pues 4 dátiles de rama, que dan para menos, por eso mejor duplicar la cantidad... ojo, sácale los huesos)
... ¡y lo batimos!
Hay quien esto le sabe a poco y encima le echa anacardos al asunto.
Los plátanos los puedes tener congelados, que tu batidora Oster todo lo puede (ojo, los plátanos hay que congelarlos a cachitos, no me seáis).
Y si no tienes dátiles pues un chorrillo (pequeño) de sirope de arce hace maravillas.
Los plátanos los puedes tener congelados, que tu batidora Oster todo lo puede (ojo, los plátanos hay que congelarlos a cachitos, no me seáis).
Y si no tienes dátiles pues un chorrillo (pequeño) de sirope de arce hace maravillas.
